DISEÑO DE UTENSILIOS

BOTON TIENDA

 

menaje oro

 

El lujo es la manifestación de la riqueza incivil que quiere impresionar. Es el triunfo de la apariencia sobre la sustancia.

El lujo, por lo tanto, es la utilización impropia de materiales costosos sin mejorar sus funciones y no tiene nada que ver con el buen diseño que armoniza la función, la forma, el material, el coste y la belleza. Existen muy buenos diseños que consiguen equilibrar las mejores propiedades de los materiales con unas formas depuradas y una funcionalidad exquisita. Cuando el material, la forma y la función consiguen optimizar un objeto o útil hay ya mucha belleza en el producto.


Existen productos en los que el criterio de diseño ha sido sólo la forma, el color, una apariencia atractiva y un bajo precio basado en materiales de poca calidad y con procesos de fabricación dudosos desde un punto de vista ambiental e, incluso, laboral. Con frecuencia estos objetos son superficiales y duran poco. La duración de los productos tiene mucho que ver con el material del que están hechos y los metales tienen un lugar reservado en los utensilios de cocina.

 REQUISITOS DE UN BUEN DISEÑO

Estamos rodeados de un ambiente artificial que está sustituyendo poco a poco al ambiente natural, pero a diferencia de la naturaleza que ha sido modelada durante miles de millones de años, el ambiente artificial está siendo “construido” de modo compulsivo, divergente y con un proceso acelerado guiado por las leyes de un mercado donde predominan diferentes intereses, y en donde el interés de la persona es uno más… y a veces no el más importante.

El espesor cultural de los objetos y máquinas ha estado disminuyendo de la mano de lo efímero, de lo despersonalizado y de la moda. Ello no sólo afecta a los utensilios, electrodomésticos, cuberterías o vajillas, sino que ha impregnado todas las facetas de la vida. Sin embargo, desde principios de este siglo XXI se observa una contratendencia, que no es mayoritaria ni masiva, pero que demanda productos más duraderos y profundos (tanto en el sentido físico como en el cultural). Una de las consecuencias es que se buscan cosas que duren más allá de la moda o el capricho, que es uno de los principios ecológicos básicos aplicado al ambiente artificial.squeezer

La sociedad inmutable, sólida y segura, hace rato que dejo de existir. La sorprendente velocidad de los nuevos sistemas tecnológicos introduce en el ambiente artificial temporalidades que nuestra cultura nunca antes había experimentado, apareciendo hoy como un fluido ligero e inconsistente. En esta sociedad líquida está emergiendo un nuevo modo de relación con el ambiente en el que se busca una mayor calidad en la relación con las cosas, cosas que no sólo sean útiles, sino bellas y duraderas.

El ciclo de vida de los objetos que nos acompañan tiende a acortarse. Con todos estos objetos mantenemos una relación impersonal, banal y decadente que no es la relación que nuestros antepasados mantenían con los bienes que poseían. Salir de este círculo vicioso supone tres esfuerzos muy relacionados con un comportamiento ecológico aplicado a una pequeña porción de nuestra vida:

1) Gastar algo más en la adquisición de artículos de mayor solidez, belleza y durabilidad (lo que a la larga puede suponer un ahorro).

2) Establecer una relación con el objeto, que suponga un cuidado y mantenimiento.

Algunas pistas del buen diseño de artefactos, útiles, menaje, instrumentos y pequeños electrodomésticos de cocina, son los siguientes requisitos, que pueden cumplirse en mayor o menor grado según la importancia que demos a cada factor:

Simplicidad. Cuanto más simple sea un artefacto cumpliendo el cometido para el que se ha fabricado, mejor será.  Un diseño de una cazuela, de un cuchillo o de un robot de cocina simple, sin aristas innecesarias, sin mandos superfluos o que tenga líneas simples, superará en su uso a aquellos otros de apariencia más sofisticada. No obstante, siempre hay cosas complejas de gran belleza.

Funcionalidad. Cualquier instrumento, especialmente los de uso cotidiano en una cocina, deben tener como criterio principal su funcionalidad. Es decir, deben realizar con la mayor eficiencia la operación para la que fueron diseñados. A nuestro favor contamos con cientos de años en los que se ha conseguido depurar la forma y obtener productos de gran eficacia.

Duración. La solidez y consistencia de los objetos, especialmente los más usuales en la cocina, debe quedar garantizada. En algunos casos, ello se consigue fácilmente: un tenedor, una tabla de cortar, un salero, etc. suelen ser casi eternos. Sin embargo también hay pequeños electrodomésticos con engranajes de plástico que se desgastan al cabo de dos años, sartenes con recubrimientos antiadherentes que acaban rayándose después de unas cuantas decenas de usos, piezas de vajilla hechas con cerámica quebradiza, copas con decoraciones superficiales cuyos motivos no se reconocen después de haberlas metido una docena de veces al lavavajillas, etc. Entre el instante del consumir y tirar a continuación, y la eternidad de algo para toda la vida, existen puntos intermedios que es bueno descubrir y que no dependen sólo de que un producto se rompa o no cumpla su función, sino que simplemente nos hemos cansado de él. 

Belleza. No sólo es importante la calidad de los materiales, el buen funcionamiento o la extrema duración de un utensilio de cocina, tenemos que encontrarlo bello. Esta belleza se adentra en los gustos y valores de cada persona, aunque existen algunos criterios objetivos no siempre desligados del resto de factores. Hay diseños bellos en los que, sin saber cómo, se consigue una armonía entre forma, función, material, textura, proceso de fabricación e historia.

ceramica artistica

Ecología y salud. Un bol de madera tropical de baobab hecho por un artesano que vive en la sabana africana puede ser ecológico. Una producción industrial de bols de baobab cuya madera se ha obtenido de la tala indiscriminada de estos árboles en una región semidesértica, para su distribución masiva en una cadena comercial, deja de ser algo ecológico. El eco-diseño es respetuoso con el empleo de materiales de forma racional, con su proceso de obtención, de utilización y con el posterior reciclado. No es fácil combinar todos los elementos, lo que sí es cierto es que es mucho más ecológica o económica una cubertería que ha durado dos generaciones, que dos de ellas compradas a mitad de precio en outlets en los últimos diez años ¿es más ecológica y saludable una sartén barata recubierta con teflón que otra más cara hecha de fundición? Otro aspecto importante para la salud es que los recipientes que están hechos de ciertos materiales, al entrar en contacto con los alimentos cocinados, especialmente aluminio y cobre, no reaccionen y desprendan subproductos tóxicos.

Precio. El buen diseño debe velar por la economía del trabajo y de los materiales, lo cual repercute en su coste. Encontrar la mejor relación calidad, funcionalidad, belleza y coste es el reto que nos aguarda. 

Almacenamiento, uso y limpieza. Parece un criterio secundario, pero debe ponerse en los primeros lugares. Muchos son los pequeños electrodomésticos y sus accesorios que obligan a desistir de su compra por su elevado volumen y dificultad de almacenamiento. Por ejemplo, la compra de un juego de 4 bols de diferentes tamaños, que permiten almacenarse uno dentro de otro, es un diseño afortunado. Otro criterio importante es no tener que montar un puzzle cada vez que se utiliza un artefacto y, finalmente, un diseño de superficies lisas, sin arrugas ni esquinas, facilita enormemente la limpieza. De todos modos, debemos ser conscientes de que ciertos materiales y diseños nos obligan a un trabajo extra de limpieza; por ejemplo, una cazuela con la superficie exterior en cobre requiere una limpieza a mano con productos especiales y la adquisición de un robot de uso múltiple tendrá distintos complementos que ocuparán un espacio, pero sustituirá a otros pequeños electrodomésticos.

Eficiencia energética. Los artefactos y pequeños electrodomésticos que funcionan con una fuente de energía exterior, pueden tener distinto consumo para ofrecer las mismas prestaciones. El factor eficiencia debe tenerse muy en cuenta, sobre todo en los grandes electrodomésticos: frigoríficos, lavadoras, secadoras, cocinas, lavavajillas y hornos. Por ejemplo, una secadora cuya tecnología está basada en la bomba de calor puede ahorrar más de 50 % de la energía eléctrica, con respecto a otra secadora convencional. Si, además, disponemos de la tarifa que nos permite pagar esta electricidad en horas nocturnas a precios con ahorros del 80% respecto a la tarifa de horas punta, el ahorro puede suponer que en menos de tres años hemos amortizado el sobrecoste de la adquisición de una aparato de mayor calidad. 

 PREMIOS AL DISEÑO

Anualmente diferentes organizaciones e instituciones convocan premios a los mejores diseños realizados en productos de consumo. Este tipo de concursos tienen un carácter internacional y las principales marcas de utensilios y productos de cocina de cierto prestigio suelen presentarse a ellos. Los fabricantes que desean dar un impulso a sus productos, con frecuencia encargan a diseñadores profesionales el diseño de un determinado producto, a partir de alguna nueva idea o innovación que desean poner en marcha, y si los resultados son los esperados, suelen incorporar el sello del premio a la publicidad de su producto. Por lo tanto, existe cierta garantía de calidad del producto cuando tiene alguno de los siguientes sellos:

IfEl iF Industrie Forum Design se creó en Hannover (Alemania) coincidiendo con la “Exposición Especial de Productos Industriales” de 1953. Esta organización convoca anualmente una competición de premios de diseño en diferentes categorías. Tiene un reconocimiento mundial y, hasta la actualidad han sido premiados unos 35.000 productos y 13.500 de ellos con la máxima distinción. Han intervenido más de 700 miembros en el jurado.

ReddotEl Reddot Design Award lo convoca una empresa alemana ubicada en Essen, que ofrece diferentes servicios relacionados con el diseño, incluidos varios museos del diseño y apoyo al trabajo de la mejora del diseño de productos. El galardón del Premio de Diseño Red Dot, el “punto rojo”, es un sello reconocido internacionalmente.

good designEl Museo de Arquitectura y Diseño de Chicago convoca uno de los premios internacionales más reconocidos y de mayor antigüedad. Desde hace más de 60 años se reconoce con el sello “Good Design” de este premio a los productos de mayor calidad en su diseño. El jurado de expertos tiene en cuenta la innovación, la forma, los materiales, la construcción, el concepto, la función, la utilidad, la eficiencia energética y la sensibilidad con el medio ambiente.

housewaresLos premios “Housewares Designawards” están convocados por esta organización norteamericana desde hace once años. Hay 12 categorías que abarcan los artículos para el hogar y una categoría especial denominada “Green House” que premia el eco-diseño de productos para el hogar.

Pero hay otros muchos reconocimientos al buen diseño:

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LOS METALES

tazas de teLos metales más comúnmente usados ​​en los utensilios de cocina, con sus propiedades principales son:

Aluminio. Conduce el calor rápida y uniformemente, y es sensible a los cambios de temperatura, por lo que se enfría y calienta rápidamente. No se oxida y es resistente a muchas formas de corrosión. El aluminio también es ligero y duradero. Sin embargo, este metal puede reaccionar con algunos alimentos ácidos cambiando el sabor de la comida. Salsas que contengan yemas de huevo, o productos como los espárragos o las alcachofas, pueden causar la oxidación del aluminio. En particular reaccionan de manera adversa con los alimentos ácidos, por lo que se recubre a menudo con otro material metálico o cerámico.

Aluminio anodizado. El anodizado es un proceso electroquímico que hace resistentes a las superficies frente a los arañazos y limita la reactividad del aluminio con los alimentos al sellar los pequeños poros superficiales. Debido a la eliminación de estos poros microscópicos, causados ​​durante el proceso de fundición del aluminio, se mejora la conductividad térmica de este metal.

coccote

Hierro fundido. Con hierro fundido se fabrican gruesas y pesadas sartenes, muy duraderas, en las que se tarda en calentarlas pero que son excelentes en la retención y distribución de calor. El hierro fundido ordinario o el hierro fundido esmaltado se comportan bien cuando se requieren tiempos muy largos de cocción, como estofados o guisos. El hierro fundido también puede soportar temperaturas muy altas, por lo que las cacerolas de hierro fundido duran una eternidad. No obstante, el hierro fundido tiene un cierto nivel de reactividad con alimentos muy ácidos como el vino o los tomates. Tiene el inconveniente también de que el hierro fundido sin tratar es un material poroso que se oxida fácilmente. Por ello, se suele recubrir de una capa delgada de grasa y de carbono para recubrir y proteger la superficie y evitar la adherencia de los alimentos.


Cobre.
Es un excelente conductor del calor, pero suele recubrirse de una capa de óxido sucio y se abolla fácilmente. Debido a que es un metal caro, se usa en menudo en combinación con otros metales o sólo se emplea en los lugares en los que interesan más sus propiedades conductoras, como las bases de ollas y sartenes.

Acero inoxidable. Tiene una duración extraordinaria, no es poroso, no reacciona con los alimentos y es resistente a la oxidación, a la corrosión y a las rayaduras y golpes. El mayor inconveniente del acero inoxidable para cocinar es que no es tan buen conductor del calor como el aluminio o el cobre. Como resultado de ello, los utensilios de cocina de acero inoxidable se hacen generalmente con un disco de cobre o de aluminio en la base para conducir mejor el calor. El acero inoxidable 18/8 significa que tiene el 18% de cromo y el 8% de níquel, mientras que un acero 18/10 significa que la proporción de níquel es del 10%.

Acero al carbono. El acero al carbono todavía tiene menor conductividad térmica que el acero inoxidable y ello puede resultar una ventaja para woks y sartenes de paella, donde una porción del recipiente se debe mantener intencionalmente a una temperatura diferente que el resto. Al igual que en los recipientes de hierro fundido, las superficies de acero al carbono deben frotarse después de su uso con una fina capa de grasa o aceite sólo en la superficie de cocción (se recomienda la manteca de cerdo). Con el tiempo la superficie de cocción se volverá oscura y anti-adherente.

Una sartén o una olla bien diseñadas, en general, deben tener una temperatura homogénea en toda su superficie y que transmita el calor de forma inmediata. Los modelos superiores, de alto coste, suelen ser de acero con núcleo de cobre, ya que satisfacen todas las exigencias… Son utilizados por los chefs que desean controlar totalmente el proceso de elaboración.

Se trata de conseguir la mayor conductividad térmica, al mejor precio, la mayor durabilidad, sin reactividad y con un mantenimiento fácil. El cobre y los utensilios de cocina de hierro fundido generalmente requieren un poco de trabajo para mantener su aspecto limpio, mientras el acero inoxidable es un poco más fácil de cuidar y constituye el compromiso final entre todos los factores, ya que proporciona un rango medio en precio y en conducción de calor, pero puede decirse que es casi eterna su duración, es fácil de limpiar y no es reactivo. Además, se consigue una apreciable mejora térmica intercalando una capa interna de aluminio o cobre entre una capa interna y otra externa de acero inoxidable. En una cacerola de alta calidad, esta capa se extiende a través de sus paredes laterales, no sólo a través de la parte inferior. Además, es importante comprobar que las sartenes y cacerolas sean aptas para la fuente de calor que deseamos y si es posible su limpieza en lavavajillas o su uso en el horno. Con estas características tendríamos una olla o una sartén que lo tiene todo.


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